martes, 18 de junio de 2013

¿Cómo y por qué se produjo la revolución neolítica?

Existen varias respuestas a esta pregunta, pero ninguna puede considerarse como definitiva. Una de las interpretaciones más aceptada sostiene que hace unos 13.000 años se produjo en el planeta un aumento general de la temperatura. En algunas zonas, el cambio climático redujo las posibilidades de caza pues provocó la extinción de grandes animales de clima frío, como el mamut y rinoceronte lanudo. Los nuevos bosques que se fueron formando estaban habitados por animales más pequeños y veloces difíciles de capturar. Al mismo tiempo, el clima más propicio llevó a un aumento de la población y, en consecuencia, a un incremento de la necesidad de alimentos.
 
En otras zonas, de abundantes lluvias, se inició un proceso de desertización que produjo un empobrecimiento de la vegetación y una lenta disminución de especies de animales salvajes. Ante estas dificultades, habrían sido las mujeres las que comenzaron a experimentar con el cultivo dando nacimiento a la agricultura. En sus tareas de recolección pudieron observar un hecho simple y a la vez trascendente: allí donde caían semillas silvestres crecían nuevas plantas.
 Molino de mano
Consistía en una piedra grande y lisa, a veces cóncava, sobre la que se hacía rodar otra piedra más pequeña para moler el grano.
 
La domesticación de animales (cuyos comienzos no se sabe si son anteriores o posteriores a la agricultura) aseguraba una provisión más regular de carne que la caza; el animal domesticado brindaba su leche como nuevo alimento que enriquecía la dieta y también podía brindar lana para los abrigos.
Producir sus alimentos les abrió a las sociedades del Neolítico muchísimas posibilidades pero también les generó nuevos problemas que debieron resolver. Por ejemplo, debieron inventar nuevas herramientas que fueran apropiadas para sembrar y cosechar, objetos para almacenar cantidades mayores de alimentos y herramientas para fabricar utensilios.

Además de estos cambios tecnológicos, la agricultura provocó transformaciones sociales. Las tribus ya no podían ser nómades pues debían asentarse para cuidar los cultivos. De este modo, aquellos hombres se hicieron sedentarios, es decir que establecieron su residencia en un lugar fijo.
 
Por otra parte, la organización social de la horda pensada para optimizar la cacería ya no tenía sentido. En la cultura paleolítica, ser el mejor cazador era el principal atributo para ser el jefe del grupo. En una sociedad de agricultores eran necesarios otros atributos para ser el jefe. Entre ellos, los conocimientos acumulados y la capacidad para organizar a grupos de gente más grandes que residían juntos en un mismo lugar. Por lo general, eran los ancianos quienes reunían estas condiciones y capacidades; por esta razón, pasaron a ser los jefes de la comunidad.  

Finalmente, la agricultura permitió que, por primera vez en la Historia, los seres humanos tuviesen más alimentos que los imprescindibles para subsistir. Cuando dominaron las técnicas agrícolas fueron capaces de producir excedentes alimenticios. Una economía de excedente es aquella que permite producir más de lo que se puede consumir. Comenzaron a sobrar alimentos; con la comida asegurada, las sociedades pudieron disponer de mayor tiempo para dedicarse a otras tareas.
 





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